Neonatología

Frente a un nacimiento prematuro

 

 

El cuidado integral de los recién nacidos de muy bajo peso al nacer es uno de los desafíos más importantes de la atención neonatal. Requieren cuidados especiales, con internación prolongada, consumen altos costos de atención y son causa de impactos emocionales familiares y sociales serios. Por cada 1000 nacimientos, alrededor de 12 niños pesan menos de 1.500g (1.2%) y la tasa para los menores de 1.000g varía entre 0.35 y 0.7%. Anualmente, en nuestro país nacen más de 3.500 niños con peso menor a 1.000 gramos. 

Entre los factores asociados con prematurez están: las edades maternas extremas, el nivel socioeconómico, el nivel de educación, los hábitos sociales como el tabaquismo, las enfermedades maternas y las infecciones ginecológicas. Sobre ellos se debe trabajar en forma preventiva. Sin duda, lo ideal sería poder prevenir el nacimiento prematuro aunque sea prolongando el embarazo por dos o tres semanas, los resultados a corto y largo plazo son muy distintos con sólo una semana de diferencia en la duración del embarazo. La intervención obstétrica en el retardo del parto prematuro es de gran valor, ya que mantener en útero al feto de 23-28 semanas mejora el índice de sobrevida entre un 15-20% por semana o entre un 2-3% por cada día ganado La administración de corticoides ha demostrado ser eficaz entre las 24-34 semanas, actúan madurando el parénquima pulmonar y acelerando la producción de surfactante, lo cual disminuye la mortalidad al disminuir la incidencia de enfermedad de membrana hialina y de hemorragia intraventricular. A menor peso de nacimiento y edad gestacional, mayores serán los problemas de adecuación a la nueva vida y mayor el riesgo de mortalidad. 

Como las reservas de nutrientes, minerales y oligoelementos se producen durante el último trimestre del embarazo, el prematuro carece de estas reservas y su nutrición constituye un desafío. La elección de nutrientes tiene un impacto en el desarrollo y en los resultados a largo plazo. Es importante estimular la lactancia ya que la leche materna protege el epitelio inmaduro del intestino, mejora el desarrollo de la motilidad y la tolerancia alimenticia, disminuyendo la incidencia de complicaciones.

Los recién nacidos de término están beneficiados por los anticuerpos maternos IgG durante los seis primeros meses de vida, luego su propio sistema inmunológico comienza a funcionar. Esta transmisión de anticuerpos se produce las últimas semanas del embarazo; por esta causa, el prematuro se ve privado de este beneficio y es muy vulnerable a la acción de los gérmenes. Es prioritario el estricto lavado de manos antes de tocarlo o preparar la leche, extremar las precauciones relacionadas con la higiene y el cuidado de la piel, evitando el uso de cremas emolientes y perfumes. Prevenir la dermatitis del pañal manteniendo la zona seca con cambios frecuentes del pañal.

Una secuela grave es la retinopatía del prematuro, considerada la primera causa de ceguera en la infancia. Antes del alta deben tener el examen oftalmológico:
 todos los bebés con a) un peso de nacimiento de 1.500 gr. o menor, b) una edad gestacional al nacer de 32 semanas o menor (definida por el Neo-natólogo), hayan recibido o no oxígeno suplementario.
 menores a 37 semanas de edad gestacional al nacer, que presenten una evolución clínica inestable, incluyendo aquellos que requieren apoyo cardiorespiratorio o que el neonatólogo considera de alto riesgo. 

Si a pesar de todos los esfuerzos, desarrollaran grados de retinopatía que requieren tratamiento y, aun así, evolucionan mal es importante empezar lo antes posible, la estimulación visual temprana. El objetivo de la misma es trabajar con la madre y el niño para determinar el resto de visión, de acuerdo a la porción de retina que haya quedado aplicada. Con ello las estimuladoras podrán enseñar al bebé a utilizar ese resto de visión, lo cual será sumamente útil para el desarrollo madurativo. Es imprescindible el seguimiento conjunto del oftalmólogo para corregir tempranamente cualquier vicio de refacción.

 

Autor: Lic. Norma Erpen - M.N. 64.291
Enfermera Jefe Area de Neonatología
Hospital de Pediatría Prof. J. P. Garrahan